sábado, 26 de abril de 2014

P O E S I A :
Una caricia desde la nariz 
hasta la punta de los pies.
- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...
El zorro se calló y miró largamente al principito:
- Por favor... domestícame ! – dijo.

viernes, 25 de abril de 2014

Necesito una siesta que me enderece el pensamiento.
Quizá soñando se me acomoden algunas ideas.

jueves, 24 de abril de 2014


Solo viviendo como niños 
lograremos resolver algún día
 el enigma de esta absurda realidad





domingo, 20 de abril de 2014

martes, 15 de abril de 2014


Iso,
velocidad,
gatillo,
disparo,
repito.
Me alejo.
Me acuesto.
Miro la roja luna.
Te pienso.
La noche me abraza
y te imagino acá,
silecioso,
mirándome mirar.
Y es que algunas veces tus palabras calladas
dicen más que tu verdad.
Sonrío,
te miro.
El tiempo está de más.
Y en un abrazo profundo,
me duermo en tu mirar.

miércoles, 9 de abril de 2014

Martes 8
Amanece.
Sale el sol
Y yo canto.
Canto porque vengo de los pájaros
y ellos me enseñaron a cantar.
Canto para volar junto al viento
y calmar las aguas del mar.
Canto para que mi faro nunca deje de brillar.

Camino descalza y siento la arena entre mis pies.
Continuo mi canto y me siento a disfrutar del mar.
Miro el cielo estrellado 

y escribo versos que sin nombrarte
 te quieren nombrar.

lunes, 7 de abril de 2014

Lunes 7. 
7.13 am.
Todavía no amaneció.
El cielo llora.
Llora los besos que no se dieron,
las palabras que no se dijeron. 
Llora los recuerdos del ayer.
Bailamos bajo la lluvia.
Bajo un cielo semejante al de hoy.
Jugábamos a mirarnos. ¡Y que bien nos salía!
Disfrutábamos de cada milímetro,
de cada destello,
de cada sonrisa.
Nos acariciábamos con los ojos.
Y afuera: 
la lluvia
y el mundo.