Ojitos de agua ardiente
Nómade azabache dueño de la inmensidad
aserrín que persigue al viento perdiéndose en la eternidad,
sin sobresaltos ni preocupaciones,
sin rencores ni remordimientos.
Camina, galopa y va.
Con sus plumas y tambores,
con los pies en la tierra
y su sonrisa de colores.
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